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Reglas básicas de un buen contraexamen

Las diez reglas esenciales del contraexamen, inspiradas en Irving Younger y en Pozner y Dodd, con ejemplos adaptados al juicio laboral chileno.

Un buen contraexamen se construye con pocas reglas, aplicadas con disciplina. Las esenciales son preguntar solo en forma cerrada y sugestiva, introducir un hecho por pregunta, no preguntar lo que no se sabe, no pedir explicaciones, no discutir con el testigo, escuchar cada respuesta, ordenar el trabajo en capítulos con un objetivo, empezar y terminar fuerte, y saber cuándo no contraexaminar. Ninguna es un truco; todas apuntan a lo mismo, que el abogado mantenga el control y que el tribunal reciba hechos claros.

Estas reglas no son mías. Vienen en buena parte de los célebres "diez mandamientos" del profesor estadounidense Irving Younger, que Thomas Cranmer y David O'Brien resumieron en un artículo del Michigan Bar Journal (2013), y del método de Larry Pozner y Roger Dodd, autores de un conocido manual sobre la ciencia y las técnicas del contraexamen, cuyo enfoque por capítulos explica el propio Pozner en esta entrevista sobre el método de capítulos. Lo que intento aquí, como estudioso y no como experto, es adaptarlas al juicio laboral chileno. Los ejemplos son ficticios y genéricos.

1. Solo preguntas cerradas y sugestivas

En el contraexamen el abogado afirma y el testigo confirma. La pregunta ideal se responde con un "sí" y lleva el hecho dentro. Las preguntas abiertas ("¿qué pasó?", "¿cómo fue?") le devuelven el micrófono al testigo de la contraria, que viene preparado para repetir su versión.

En sede laboral hay que tener presente el artículo 454 número 6 del Código del Trabajo, que prohíbe las preguntas asertivas sin distinguir entre directo y contraexamen. La guía de la Academia Judicial entiende que en el contrainterrogatorio sí se permiten las sugestivas, y conviene tener ese argumento a mano, junto con la base normativa del contraexamen en Chile, por si la contraria objeta.

P. Usted es jefe de recursos humanos de la empresa desde 2019.

R. Sí.

P. Y usted redactó la carta de despido del señor Pérez.

R. Sí, yo la redacté.

2. Un hecho por pregunta

Pozner y Dodd insisten en que cada pregunta agregue un solo hecho nuevo. Si la pregunta mezcla dos hechos y el testigo solo está de acuerdo con uno, contestará con una explicación y se perderá el control. Además, una pregunta corta es fácil de entender para el tribunal y deja en evidencia al testigo que se resiste a confirmarla.

Pregunta compuesta

"Usted no estaba en la bodega cuando ocurrió la discusión y se enteró por un correo del supervisor al día siguiente, ¿cierto?"

Un hecho por pregunta

"Usted no estaba en la bodega." "La discusión ocurrió en la bodega." "Usted se enteró al día siguiente." "Se enteró por un correo." "Ese correo lo envió el supervisor."

3. No preguntes lo que no sabes

El contraexamen no es una instancia de exploración. Cada hecho que se afirma debe tener respaldo en algo que el tribunal pueda verificar; la carta de despido, el contrato, las liquidaciones, el reglamento interno, los correos, el acta de comparendo ante la Inspección del Trabajo o lo que el propio testigo dijo minutos antes en el directo. Si el testigo niega un hecho respaldado, el problema es suyo. Si niega un hecho que solo suponíamos, el problema es nuestro.

4. No pidas explicaciones

La pregunta "¿por qué?" es una invitación a que el testigo dé un discurso. En un despido por necesidades de la empresa, preguntarle al gerente "¿por qué eligieron al demandante?" le regala la oportunidad de exponer la versión de la empresa con calma y detalle. Mejor es acotar los hechos que hacen dudar de esa versión.

P. La carta invoca la racionalización del área de ventas.

R. Así es.

P. El área de ventas tenía seis vendedores en marzo.

R. Sí.

P. En junio, el área seguía teniendo seis vendedores.

R. Contratamos a una persona después, sí.

La explicación de esa contradicción la hará el abogado en sus observaciones finales, no el testigo en el estrado.

5. No discutas con el testigo

Si el testigo niega algo evidente, discutir con él solo convierte la audiencia en una pelea en la que el tribunal tiende a proteger al más débil, que casi siempre parece ser el testigo. Si el hecho está respaldado, se exhibe el documento, se deja constancia y se avanza. Si el testigo evade, Pozner recomienda repetir la misma pregunta con la misma calma; a la tercera evasión, el juez ya sacó su conclusión.

6. Escucha la respuesta

Parece obvio, pero es la regla que más se rompe. Concentrado en su pauta, el abogado no advierte que el testigo acaba de entregarle algo valioso, o de abrir una puerta peligrosa. Escuchar permite aprovechar una frase útil del testigo, por ejemplo con la técnica del looping, o detectar que la respuesta no fue en realidad un "sí".

7. Organiza por capítulos con un objetivo

El método de Pozner y Dodd divide el contraexamen en capítulos, cada uno con un objetivo concreto. Un capítulo es una serie de preguntas cortas que conducen a una conclusión que el tribunal pueda sacar por sí mismo. En un caso de acoso laboral, el contraexamen del jefe directo podría tener capítulos como estos.

  • Capítulo de poder: Que el testigo decidía los turnos, las vacaciones y las evaluaciones de la demandante.
  • Capítulo de reuniones: Que las reuniones de equipo se hacían frente a todos y sin acta.
  • Capítulo de denuncia: Que la demandante reclamó por escrito y que no hubo investigación interna.
  • Capítulo de consecuencias: Que la evaluación de la demandante bajó después de su reclamo.

Cada capítulo se cierra antes de pasar al siguiente. Dentro del capítulo, las preguntas avanzan de lo general a lo específico siguiendo la técnica del embudo.

8. Empieza fuerte y termina fuerte

El tribunal recuerda mejor lo primero y lo último. Por eso el contraexamen debe abrir con un capítulo sólido y seguro, y cerrar con el mejor. Los capítulos necesarios pero menos vistosos van al medio. Es la aplicación directa del principio de primacía y recencia.

9. Guarda la conclusión para las observaciones finales

Younger aconsejaba no hacerle al testigo la "última pregunta", aquella que busca que reconozca la conclusión. Si el testigo de la empresa ya admitió que nunca vio la supuesta agresión, que llegó después y que su versión la conoce por terceros, no hace falta preguntarle "entonces usted no puede afirmar que el trabajador agredió a su compañero". Esa pregunta le da la oportunidad de explicar. La conclusión se dice en las observaciones del artículo 454 número 9.

10. Sabe cuándo no contraexaminar

No todo testigo merece contraexamen. Si su declaración no daña la teoría del caso, o si lo que dijo es tan débil que el tribunal ya lo notó, a veces la mejor opción es decir "sin preguntas". También vale la pena considerar un contraexamen muy breve, de uno o dos capítulos, cuando el riesgo de que el testigo mejore su versión es mayor que el beneficio de insistir.

Una forma práctica de entrenarlas

La mejor manera que conozco de incorporar estas reglas es escribir el contraexamen completo de un testigo y luego revisarlo con una lista de control.

  1. ¿Cada pregunta se puede contestar con un "sí"?
  2. ¿Cada pregunta agrega un solo hecho nuevo?
  3. ¿Cada hecho tiene una fuente identificada?
  4. ¿Hay alguna pregunta que empiece con "por qué" o "cómo"?
  5. ¿Cada capítulo tiene un objetivo que se puede formular en una frase?
  6. ¿El primer y el último capítulo son los más seguros y potentes?
  7. ¿Hay alguna pregunta que le pida al testigo admitir la conclusión?

Si después de esa revisión el contraexamen se acorta a la mitad, probablemente mejoró. La brevedad, decía Younger, también es una regla.